Tienda de modelismo estático

| Portada | Cómo comprar | Contacto | Cesta de compra

Tanquetas TK-3 y TKS

Durante los años 20 y 30 del siglo XX diversos pensadores militares trataban de desarrollar y teorizar nuevas doctrinas sobre el empleo de las fuerzas acorazadas. Escritores como el británico L. Hart o militares como el alemán H. Guderian entrevieron las posibilidades de emplear las unidades blindadas y motorizadas para emprender un nuevo tipo de guerra, una guerra móvil, blindada, con grandes grupos de tanques actuando independientemente durante largos períodos de tiempo.

Sin embargo, la doctrina imperante en las altas esferas militares de occidente se había quedado bloqueada en 1918 y las lecciones de la Primera Guerra Mundial; según esto los tanques debían emplearse en masa, desplegados junto a grupos de infantería, para que se apoyasen y protegiesen mutuamente durante la ruptura del frente enemigo.

En este contexto general apareció el concepto de tanqueta: un pequeño vehículo de orugas, para uno o dos tripulantes y armado con ametralladoras, cuyos usos serían el de apoyo a la infantería, reconocimiento y tractor de campaña. En aquella época se la consideró una alternativa barata a los tanques, más grandes y mejor armados, pero también más caros.

TK-3-20, con cañón de 20 mm
TK-3-20, con cañón de 20 mm
http://derela.republika.pl/tks20.htm

Tanqueta TKS
Tanqueta TKS
http://derela.republika.pl/tk.htm

Tanqueta TKS
Tanqueta TKS
http://derela.republika.pl/tk.htm

Los diseñadores ingleses Jhon Cardem y Vivian Loyd desarrollaron, en 1928, la tanqueta para dos tripulantes Mark VI, que ya era una versión muy avanzada y funcional, basada en prototipos anteriores. Se construyeron 348 para el ejército inglés, mientras otras fueron vendidas a diversos países de todo el mundo como Italia o Checoslovaquia.

Uno de los compradores fue Polonia, joven estado que en aquella época estaba envuelto en una difícil situación debido a su posición geográfica y su historia política. Su situación era la siguiente:

Pensando en la modernización del ejército, en 1929 las tanquetas parecían una buena idea como alternativa barata a los tanques y los vehículos de caballería. Sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones industriales del país. Se compró cierto número de Carden-Loyd Mk.VI para que fuesen estudiadas y revisadas por ingenieros polacos. Tras una evaluación sistemática y algunas maniobras castrenses para comprobar sus usos, méritos y defectos, se juzgó a las tanquetas como un buen vehículo de caballería por su velocidad y reducido tamaño, lo que las convertía en objetivos difíciles de alcanzar.

Entre los defectos más notorios que descubrieron en aquellos vehículos estaba la suspensión, que provocaba un extraño movimiento de vaivén adelante y atrás capaz de acabar con la resistencia física de sus ocupantes, y además los motores resultaron ser poco potentes y el blindaje deficiente, pues el diseño contaba con una casamata abierta por arriba, que dejaba bastante desprotegidos a los soldados.

Los polacos decidieron comprar la licencia y desarrollar su propio diseño de tanqueta para construirlas en su país. Había nacido el modelo TK, llamado así por sus diseñadores: el Mayor Vladislav Trzeciak y el Capitán Edward Karkoz. Los prototipos TK-1 y TK-2 mantenían la casamata abierta por la parte superior, y sirvieron para experimentar con un nuevo tipo de suspensión y la ubicación de las ruedas de tracción, el motor, y el tubo de escape.

El modelo TK-3 fue el elegido para dotar al ejército. Se construyeron cerca de 300 unidades. Este ya contaba con un blindaje completamente cerrado de entre 3 y 8 mm, una ametralladora Hotchkiss wz.25 construida en Polonia con licencia, y un brazo auxiliar para instalar otra ametralladora o un fusil anti-tanque. La suspensión era nueva, más moderna, y se impulsaba con un motor importado Ford A.

Era un blindado bajo, ancho y rechoncho con forma de cubo. El chasis tenía dos orugas al descubierto. Las ruedas de tracción eran las delanteras, conectadas al motor (que se encontraba en la parte posterior) mediante un eje de tracción que dividía el habitáculo en dos mitades. El artillero, a la derecha, manejaba la ametralladora: como las vainas de los cartuchos caían en el interior, debía librarse de ellas en cuanto pudiese. A la izquierda, el comandante manipulaba los controles de dirección. La casamata se levantaba en medio del chasis y tenía forma de trapezoide con las esquinas rebajadas. Disponía de dos aberturas de observación en cada uno de sus cuatro costados.

Características de la TK-3

Tripulación2
Peso2,4 Tm
Longitud2,5 metros
Anchura1,7 metros
Altura1,3 metros
MotorFord modelo A de cuatro cilindros y 40 CV
Arma principaluna ametralladora Hotchkiss wz.25
Arma secundarianinguna
Coraza más gruesa8 mm en el frente y los laterales del casco
Coraza más delgada4 mm en la cara superior de la casamata

Tanqueta TKS

Se construyeron 300 TK-3 entre 1931 y 1933. Ese año, gracias a la experiencia, los altos mandos polacos juzgaron conveniente el diseño de versiones mejoradas. A los prototipos experimentales, especializados en diferentes tareas (como cañón autopropulsado, con torreta giratoria, o tractor), siguió la TKS, que fue la siguiente versión producida en masa (unas 300 hasta 1937).

Las TKS eran más pesadas, con más blindaje y un motor más moderno. La casamata había sido rediseñada para ser mas cómoda y proporcionar mayor visibilidad al piloto. Se ensancharon las orugas y se reforzó las suspensión. El montaje de la ametralladora se cambió por uno articulado que permitía apuntar mejor a través de retículos telescópicos. Además el piloto disponía ahora de un novedoso periscopio de 360º; invento polaco que más tarde sería vendido a los ingleses y exportado al resto del mundo.

Muy a pesar de los esfuerzos en la modernización del ejército, a finales de los años treinta era evidente la carencia de vehículos acorazados en las fuerzas armadas polacas. En su mayoría el parque lo conformaban escuadrones de tanquetas TK-3 y TKS integrados en las divisiones de caballería. Pero las tanquetas polacas estaban armadas únicamente con ametralladoras, lo que las hacía inútiles ante adversarios acorazados. Para remediarlo se pretendió sustituir el armamento de 150 de ellas (un cuarto del total) por el moderno cañón anti-tanque Nkm wz.38 FK de 20 mm (TKS-20 y TK-3-20), que durante los primeros compases de la guerra era un buen cañon ligero, capaz de penetrar la coraza de la mayor parte del material alemán y soviético. Lamentablemente para los polacos solo pudieron actualizar dos docenas de tanquetas antes de la campaña de septiembre. Como caza tanques funcionaron muy bien.

Partes de la TKS
Partes de la TKS

Sección transversal de la TKS
Sección transversal de la TKS

En esta fotografía se aprecia el tamaño de la tanqueta
En esta fotografía se aprecia el tamaño de la tanqueta
http://derela.republika.pl/tks20.htm

Finalmente estalló la conflagración mundial que provocaría una ola de destrucción nunca antes conocida a lo largo y ancho de todo el planeta. Las tanquetas, adoptadas por diversos ejércitos, no siempre se usaron de la manera más inteligente o adecuada a su diseño.

Los ingleses, por ejemplo, habían reducido todos sus modelos a uno solo, el Bren Carrier, que era una tanqueta rápida, abierta, con capacidad para varios soldados. Les fue muy útil en el norte de África para transportar personal y material rápidamente.

Por otro lado los italianos había tenido una experiencia muy similar a la de los polacos. Tras comprar algunos Carden-Loyd Mk.VI, desarrollaron su propia versión y la construyeron en masa como alternativa barata a los tanques más pesados. Aquel fue el Carro Veloce 33, muy usado en las campañas africanas expansionistas de Musolini. Al enfrentarse en un primer momento contra tropas coloniales y nativas que apenas contaban con elementos acorazados, los mandos italianos exageraron la eficacia del CV-33, y en consecuencia llegaron a usarlo contra los carros medios y pesados del enemigo, quienes los hacían trizas con facilidad. No era un mal diseño, sencillamente se hizo un mal uso de él.

El caso polaco es diferente, sin embargo, pues debido a sus limitaciones industriales el grueso de sus fuerzas eran TKS y TK-3. En la campaña de septiembre muchas veces los únicos elementos acorazados disponibles eran estas humildes tanquetas, que se veían obligadas a ponerse delante del fuego de los panzer alemanes, ante los que no tenían nada que hacer. Esta vez su mal uso se debió a la necesidad y no a las ideas equivocadas. Pero aquí entran en juego las 24 unidades armadas con cañón de penetración de 20 mm. Pequeñas, rápidas, difíciles de ver y bien armadas, eran buenas para emboscar al tipo de tanque ligero que se usó en las primeras fases de la contienda. De este hecho da buen testimonio el ejemplo de Roman Orlik:

Roman Edmund Orlik era un joven estudiante de arquitectura que además pertenecía a la reserva del ejército. Con veinte años, de la noche a la mañana, se descubrió a sí mismo con rango de sargento y al mando de una TKS-20 del 71º Batallón Acorazado de la brigada de caballería Wielkopolska, integrada en el ejército Poznan.

Durante la primera semana de guerra los polacos fueron sorprendidos por la rápida irrupción alemana (el blitz de las nuevas doctrinas) que les impidió completar el despliegue de sus fuerzas, destruyó la red de suministros y cortó las comunicaciones.

Orlik luchó desde el primer día abordo de su tanqueta y empezó a cogerles el pulso a los comandantes de tanque alemanes, que avanzaban con mucha osadía, y por tanto era fácil tenderles emboscadas.

El día 14 la brigada de Orlik se replegaba en las cercanías del pueblo de Brochów donde consiguieron tender una emboscada a tres tanques ligeros alemanes. Los tres fueron destruidos.

El 18, como parte de una operación para reconquistar el pueblecito de Sieraków, Roman Orlik fue enviado a reconocer las cercanías de dicho pueblo formando una escuadrilla de dos TKS armadas con ametralladoras y una (la suya) con un cañón de 20 mm. Al oir el motor de los tanques alemanes ordenó a los tripulantes de las otras dos TKS que se escondiesen, mientras él situaba la suya en una posición estratégica. Al pasar la columna alemana, con dos panzer 35(t) y un panzer IV a la cabeza, el sargento Orlik abrió fuego. Los alemanes, sorprendidos e incapaces de reaccionar adecuadamente, no consiguieron determinar la procedencia de los disparos polacos y por lo tanto no pudieron devolver el daño antes de ser destruidos. Incluso el panzer IV, que estaba al mando de Victor IV Albrecht, Príncipe de Ratibor, cayó bajo los disparos que le llegaron por el costado e hicieron estallar sus municiones.

Al día siguiente los alemanes contraatacaron para recuperar el terreno perdido en la región. Debido a sus méritos el pequeño blindado de Orlik fue enviado en solitario con la misión de flanquear las fuerzas rivales y hostigarlas. Se apostó en una pista de grava y disparó, una vez más, desde una posición fuera del alcance de la vista. En este intercambio destruyó dos panzer 35(t) y poco después consiguió capturar a la tripulación de un tercero y destruir un cuarto. Nuevos enemigos hicieron acto de presencia en el campo de batalla. La pequeña TKS maniobraba y se ocultaba con facilidad entre los árboles. Antes de que pudiesen girar sus torretas y fijar el objetivo, ésta ya había desaparecido del sitio, por lo que permanecía prácticamente invisible. El joven polaco maniobró para encararse a ellos y librar un intenso combate a cañonazos en el que acabó destruyendo otros dos panzer. Un último blindado alemán localizó al fin la pequeña TKS y la puso en fuga con su cañón. Los dos tripulantes polacos, todavía indemnes, se dieron prisa en retirarse y esconderse. Poco después, al regresar al campo de batalla para rematar la faena, Orlik y su compañero descubrieron que no les quedaban municiones y volvieron a huir. Aquella misma noche se descubrió que el último tanque alemán había sido abandonado por sus tripulantes, quienes al parecer temían sufrir una emboscada.

Quizá los polacos podrían haber ofrecido mayor resistencia a las divisiones panzer si hubieran contado con más tanquetas contra carro y con tripulaciones entrenadas a este respecto. De todos modos, como el fallo en la defensa polaca se debió a la novedad y sorpresa del blitzkrieg, es poco probable que éste hecho hubiese cambiado las cosas significativamente. Es interesante constatar cómo las batallas no se ganan con el material bélico y la tecnología por sí mismos, sino mediante el uso que se les dé.

Versiones

TK-1 y TK-2Primeros prototipos.
TK-3Primera versión con que se dotó al ejército. Se construyeron unas 300
TKFTK-3 con un motor Fiat construido en Polonia bajo licencia. La idea era actualizarlas todas, pero salía demasiado caro. Se construyeron unas 20.
TKSVersión más pesada y con importantes mejoras producida a partir del año 33. Se construyeron unas 300.
TKS-20/TK-3-20Actualización de las TKS y TK-3 a las que se añadió un cañón de 20 mm. Solo se terminaron 24 antes de la guerra.
TKS-DCañón anti-tanque autopropulsado de 37 mm. Prototipo.
TKDTanqueta transformada en cañón autopropulsado de 47 mm para apoyo a la infantería. No salió de la fase experimental.
TKWModelo experimental con torreta giratoria.
C2PTractor de campaña ligero.

Fuentes

Tienda de maquetas. Afine v4.2 © 2009-2011 Andrés Pinto Negreira